Carlos Corberán: “En Inglaterra hay una devoción futbolística, forma parte de la rutina del aficionado”

Desde una llamada de Juan Carlos Garrido para formar parte del cuerpo técnico del Villarreal a estar entrenando al Huddersfield Town en la segunda división inglesa. Así está siendo el viaje de Carlos Corberán (Cheste, 1983) en el mundo de los banquillos. Por el camino numerosas experiencias que le vinculan fuera de España, como entrenar en Arabia Saudí, Chipre o llegar a ser la mano derecha de Marcelo Bielsa en el Leeds United. Con Juanma Lillo como principal fuente de inspiración, Carlos Corberán tenía ganas de ser entrenador durante su etapa como portero en el Valencia. A los 23 años decidió adentrarse en el mundo de los banquillos, siendo el Villarreal el punto de partida. Ahora con 38 años ya acumula más de diez años viviendo experiencias desde el área técnica y actualmente está viviendo el mayor desafío de su carrera al frente del Huddersfield Town.

– Te retiraste pronto siendo portero del Valencia y de ahí pasaste a ser entrenador ¿tenías muy claro que querías entrenar?

Jugué en la cantera del Valencia de portero. Pero luego el club empieza a cederme cuando era juvenil y ahí es cuando estuve jugando en tercera en el Burjasot y Ribaroja. Cuando acabo bachiller empiezo a estudiar Educación física, con la idea de ser profesor, aunque siempre me ha gustado el mundo del deporte y especialmente el fútbol. Pero mientras estudiaba empecé a entrenar a los alevines del equipo de mi pueblo y ahí me di cuenta de que no solo existía la posibilidad de ser portero, sino también la de ser entrenador. Entonces ahí me di cuenta que entrenar era algo que dependía de mí, mientras que jugando había días que podía ser titular y otras en el banquillo. Veía que lo que hacía en los entrenamientos no lo podía controlar, sin embargo sí podía cuando le decía algo a mis jugadores. Ahí empiezo a tener una sensación de que me llama más entrenar. Compagino ambas cosas durante cuatro años, pero con 23 años acabo la carrera y siento que debo empezar una nueva etapa. La sensación de controlar, dominar y decidir me la daba ser entrenador. En ese momento recibo la llamada del director de la academia del Villarreal y me ofrecen ser preparador físico/ asistente del segundo filial del club.

Juan Carlos Garrido dirigiendo al Villarreal. En el banquillo (rodeado de amarillo) un joven Carlos Corberán. Imagen: Diario AS

“La sensación de decidir, controlar y dominar te la daba ser entrenador”

Carlos Corberán, entrenador del Huddersfield

– Tras haber estado en el Villarreal, ¿por qué decidiste irte a Arabia Saudí?

La decisión de ir a Arabia tiene que ver mucho con el conocimiento. Recuerdo que en ese momento quería buscar gente que me aportara un plus de conocimiento diferencial. Y ahí me llamó la atención Juanma Lillo, por lo que empiezo a acercarme a su entorno. En su staff estaba Raúl Caneda, con quien coincidí en Villarreal. Ambos están muy vinculados a la forma de entender el juego como Guardiola y en aquel momento el Barcelona estaba jugando muy bien, empiezan a demostrar un dominio tremendo del juego y ahí es cuando quiero acercarme a esa vertiente de juego ofensivo. Surge la posibilidad de irme Raúl a entrenar en Arabia Saudí y yo lo vi como una oportunidad para meterme de lleno en aspectos de la organización del juego, especialmente en el aspecto ofensivo. Más allá de la cultura, es una experiencia que me enriqueció tanto en los personal como en lo profesional. Arabia es un país que siempre ha buscado la inclusión del entrenador extranjero que dieran ese valor añadido. Estuvimos en dos clubes distintos en tres temporadas, los cuales estaban entre los cuatro mejores del país. Fue un espacio prometedor en cuanto a que iba a poder nutrirme de una persona con conocimiento del juego e íbamos a poder hacer un trabajo que pudiera marcar diferencias. Tuvo un mayor aporte futbolístico del que creía que me podía dar y aquella experiencia generó un crecimiento personal muy positivo.

– Y después te fuiste a Chipre.

Entre esa experiencia y al estar tres temporadas en Arabia, me gustaba ver ligas, conocer jugadores, países. Entonces cuando acompañé acompañé a un amigo a una reunión en Chipre, conocimos al presidente de un club. No tenía mucho idea de inglés, pero mi amigo menos, aunque en mi existía la capacidad lanzarme a algo que me pudiera proporcionar algo positivo. Allí surgió una relación especial, en la que uno siente que puede ir a trabajar allí. Así que al acabar la experiencia en Arabia Saudí, se dio la opción de entrenar al Doxa. Me llamó la atención que estuviera en esa categoría y que fuese una liga europea. Había futbolistas de España que habían estado en segunda división y 2ª B. Había un cierto nivel. Siempre había querido ser primer entrenador y Chipre me dio esa oportunidad a nivel profesional. Pude estar en dos equipos que tenían objetivos diferentes y fue una también una experiencia muy positiva.

– En 2017 aterriza en Leeds para entrenar al filial ¿Cómo surgió la oportunidad?

Entre uno de los viajes que hice fue a Qatar. Allí coincido con Javier Cabello y él me habla de que Aspire Group de Catar iba a llevar la gestión de un club inglés y que iban a buscar un entrenador para la Academia con el fin de desarrollar un modelo de fútbol que tiene mucho que ver con el modelo de juego ‘Marca España’, reflejado en equipos en tener la pelota como Barcelona o Villarreal. Recuerdo que me reuní en Catar cuando seguía entrenando en Chipre, pero al ver que esto último se acababa significaba pasar ser técnico de un filial en un club como el Leeds United. Me sorprendió que fuera un proyecto con una estabilidad que lanzaba una forma de jugar y de poner en práctica una metodología. También que a ese proyecto se unía Victor Horta, entonces todo cogió una mayor envergadura y la decisión fue fácil. El fútbol inglés llama la atención a cualquier seguidor del fútbol y encima iba a trabajar con gente española. Solo vi aspectos positivos. Al final era formar parte del comienzo de un proyecto, algo que es lo que menos opción tenemos los entrenadores.

“Entrenar con Bielsa es un privilegio. Al final estás al lado de un referente”

Carlos Corberán, técnico del Huddersfield

– Allí fuiste segundo entrenador de Bielsa. ¿Cómo es trabajar con él?

Es un privilegio. Estar con una persona que lleva tantos años en el fútbol y en la élite y que sigue estando ahí y con ese nivel de autoexigencia es casi imposible. Sigue estando en el panorama mundial y es algo admirable. Haber formado parte de su staff es un privilegio y una suerte que he tenido de vivir porque es algo impagable, porque al final estás con un referente. Es una persona que todo lo que ha conseguido es tremendamente meritorio y lo raro es que aún todo lo que ha conseguido es poco para lo que para mí ha sido capaz de construir. Es una mente brillante.

Carlos Corberan opens up on the 'honest' conversations with Marcelo Bielsa  before leaving Leeds United - Leeds Live
Carlos Corberán junto a Marcelo Bielsa durante un partido del Leeds. Imagen: Leeds Live.

-Después hace dos veranos asumiste la responsabilidad de dirigir al Huddersfield.

Al final en el Leeds estando en filial todo dependía más de lo que se hacía en el primer equipo y tenía la faceta de dirigir un poco cubierta. Sentí que mi compromiso moral con el Leeds, el cual era que volviese a la Premier League, había concluido. Una vez consumado ese objetivo, tenía la posibilidad de seguir en el Leeds en la Premier o volver a ese sueño que entiendes como algo vocacional. Ahí llega la oportunidad del Huddersfield, un equipo a escasos kilómetros de Leeds. Me proponen entrar en un proyecto de transición para el club. Habían descendido la temporada anterior de la Premier, había sido un año difícil volviendo al Championship, pero querían hacer una reconversión en cuanto a potenciar al jugador de la cantera y que el primer equipo tenga una estructura metodológica diferente a lo que tenían y unificar filial/primer equipo para que la transición del jugador fuera más sencillo, algo similar a lo del Leeds. Siempre me apetece entrenar y más en una liga como el Championship. Además la decisión fue sencilla porque ya estaba en Inglaterra.

– ¿Cómo es el club?

Es un club que está en un proceso de reconversión. Ha cambiado de presidente y de director deportivo. Tras descender hace un par de años de la Premier quieren llevar a cabo una unificación entre la cantera y el primer equipo. Algo similar al modelo del Leeds.

Habéis pasado de estar peleando por el descenso la temporada pasada a estar asomándose en las posiciones de playoff ¿Qué ha cambiado?

El equipo el año anterior al que yo llego se había salvado en la última jornada. Además cuando yo entro se venden a varios jugadores que habían estado en la Premier. Iba a ser una temporada de cambio, donde se iba a apostar por menos cantidad de futbolistas profesionales y más jóvenes. Evidentemente el reto era grande y eso que empezamos bien, pero la Championship es una de las más exigentes del mundo en cuanto a la cantidad de partidos de un alto nivel. Somos muchos equipos y es una liga que tienes muchos partidos y que al tener el parón internacional el calendario se condensa. A ello súmale el coronavirus, que condensó el calendario y tuvimos bloques de hasta nueve partidos muy seguidos. Fue una temporada de poco entrenamiento mucha densidad competitiva, con una plantilla con poca experiencia y el hecho de tener varias lesiones provocó prácticamente que hiciéramos la primera vuelta con un grupo de jugadores y en la segunda con otro. El presidente tuvo convicción, porque a los cuatro meses de estar allí nos renueva hasta 2024, en una muestra que querían extender en el tiempo lo que estábamos haciendo. De cara a este año uno recapacita y se ve que había que hacer cambios. Debíamos tener a más de un jugador por posición y aunque esos jugadores vinieran de categorías como la League One, nos iban a dar una calidad competitiva a lo que teníamos. Finiquitamos esa transición post-Premier con un equipo más hecho al Championship, con jugadores de más futuro en el club y fichar a cinco o seis jugadores de League One que nos dieran una base sólida. También creamos un filial, el cual solo jugaba partidos amistosos, lo que nos permitió tener jugadores que pudieran probar en ligas como la League Two. Al final ha sido como volver a empezar un proyecto más fresco y más solido.

– Siguiendo con la situación de la liga, donde estáis casi todos en un pañuelo ¿Cómo valora la clasificación del Championship?

Hay tres equipos (Fulham, Bournemouth y West Brom) que evidentemente están lanzados hacia arriba. Luego hay otra zona donde está todo muy comprimido. Desde el 4º hasta el 17º apenas hay diferencia. Es una liga donde una semana te puedes ver arriba y otra abajo. Desde mi etapa en el Leeds pude comprobar que no hay partido fácil.

– ¿Cuál es el jugador que más le gusta de la liga?

Cualquiera de los que tengo en mi plantilla. Estoy muy contento con ellos y mi objetivo es sacarles el mayor potencial posible.

– ¿Y el jugador que más le haya sorprendido en cuanto a cómo ha evolucionado desde tu llegada?

Elegiría a varios. He tenido la suerte de trabajar con Jonathan Hogg y Fraizer Campbell. Son dos jugadores que suman 400 partidos entre Championship y Premier League. Eso significa que cuando un futbolista lleva esta trayectoria no es una casualidad. Uno es el capitán del equipo (Hogg) y tiene una mentalidad maravillosa y Campbell llegó a ser internacional con Inglaterra. Ambos están en esa fase final de su carrera, pero me sorprende su humildad y la forma en la que te escuchan, como si fueran infantiles. También destaco a O’Brien, un jugador muy joven pero que lleva dando un nivel muy regular en Championship durante tres temporadas. Es un jugador con un potencial inagotable.

-¿Y en cuanto a equipos dentro del Championship?

Más que el equipo a nivel táctico me sorprenden las instalaciones con las que cuentan los clubes. Esto permite que puedan llevar a cabo el fútbol formativo en sus respectivas Academias y por ende, que el jugador que está empezando se encuentre en un ambiente donde está muy focalizado en su tarea. Luego también las infraestructuras que hay benefician al entrenador. Puedes pasarte horas allí trabajando de forma agradable. Recuerdo que cuando llegue al Leeds, me sorprendió mucho que tuvieran un campo de césped natural para el equipo sub-23 y otro para el sub-18.

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Carlos Corberán observa el transcurso de un partido del Huddersfield. Imagen: Deporticos

“Me gusta tanto potenciar como adaptarme al futbolista”

Carlos Corberán, entrenador del Huddersfield

– ¿Cómo es un equipo de Carlos Corberan?

Te lo describiría de dos formas. La primera es que uno no puede ir en contra de su sensibilidad ni tampoco de la calidad de los futbolistas. Uno se da cuenta que un entrenador puede potenciar a sus jugadores en función de su sensibilidad del juego, pero también hay un límite que tiene que estar adaptado a la capacidad de los futbolistas. Me gusta aunar sin poder ir en contra de estas dos ideas. Este año por ejemplo hemos podido fichar a jugadores con más experiencia en liga competitiva pero que se han hecho a una forma de juego. Entonces en tanto en cuanto uno atente contra ellos, para mí va a tener menos unión y reciprocidad en la relación jugador/entrenador. Lo primero que hay que hacer es unir eso. Como entrenador hay que darle la sensibilidad a las cosas que merecen tiempo. Si un jugador está acostumbrado a golpear y ha tenido éxito en esa forma de jugar, el jugador va a requerir de un de auto-convencimiento y darle ese espacio para que se vaya convenciendo en que existe algo más y otras formas en las que él tiene virtudes y puede ayudar al equipo sin perder su ADN futbolístico. Entonces cuando la sensibilidad del entrenador se une con las capacidades del futbolista, ese proceso es inmediato. Sin embargo cuando la sensibilidad del entrenador no tiene tanto que ver con lo que el jugador viene haciendo ese proceso tiene que requerir más tiempo y estás obligado a que así sea. Al final precipitar el tiempo es precipitar a que se rompa ese vínculo. Tiene más que ver con convencer al jugador de sus múltiples posibilidades.

– ¿Cómo se le convence? ¿Cuánto hay de comunicación con el jugador?

Hay mucho. El entrenamiento al final es comunicación y es relación, entre los jugadores, entre él y el juego y él con su entrenador. Luego hay una parte de entrenamiento no visible que es la audiovisual, la cual es muy importante en el día a día y más cuando compites mucho y seguido. Al final entrenas poco, compites mucho y la preparación de los partidos no va a tener un porcentaje de campo muy alto porque atentaría contra la frescura y la disponibilidad del jugador en el partido. Entonces te tienes que basar mucho en ese trabajo de vídeo. Por ejemplo uno de los elementos que llevé al Huddersfield fue traer a una analista. Porque al final entrenas menos de lo que compites. Es una cuestión que lo doy más valor a partir de Bielsa, quien multiplicó el uso de esta herramienta de tener un feedback visual con el jugador.-

¿Y el futbolista asume ese trabajo extra?

El jugador creo que es consciente de que las necesita para obtener su máximo rendimiento. No son aspectos esenciales, pero el futbolista si quiere alargar su carrera, si quiere reducir lesiones, hay una parte de trabajo que le va a ayudar, como también puede ser la nutrición o la gestión emocional. Existen una serie de aspectos que sin ser claves, porque su capacidad futbolística está por encima, le pueden ayudar a extender su carrera. Al final esto supone que podrá jugar más partidos, lo cual le va a permitir obtener un crecimiento en un periodo corto de tiempo.  Igual que evoluciona la forma de jugar también evoluciona la forma de entender el proceso de ser futbolista. Ahora por ejemplo el jugador puede estar contigo en la ciudad deportiva y puede estar o bien mirando el móvil o hacer que hable de lo que quieres. Al final al jugador le gusta mirarse en los partidos. Puedes hacerlo de dos formas: si yo empiezo contigo una relación y te digo lo mal que haces las cosas, esa relación empieza mal. Si yo la inicio enseñando aquello que quiero del jugador, él va a darse cuenta que lo valoro. Que el jugador no entienda que haya una amenaza o una crítica, sino una construcción y una mejora. Mi objetivo desde el primer día como entrenador es conseguir el máximo rendimiento del jugador y desde el colectivo, que es cuando conseguimos que el jugador obtenga su máximo nivel.

-Luego está la otra parte, donde parece que el jugador está moldeado y ya no es tan imprevisible.

En este caso es importante potenciar sin coartar. Y fomentar el potencial del futbolista. Si entrenamos y ruborizamos al jugador no es algo bueno, si no le damos herramientas tampoco. Yo quiero seguir teniendo a jugadores que tengan regate, 1vs1 y que pesen en el campo por sí mismo. Cuanto más ocurra esto, menos trabajo de que pesen a nivel de juego. Será otro tipo de trabajo, como la gestión de egos. Porque un jugador que tiene influencia es alguien que tiene una personalidad muy grande y que a lo mejor le cuesta contemplar las normas colectivas, las cuales debe entender porque un jugador por sí mismo no es suficiente.

-Según he podido ver tu equipo juega con tres centrales. Es un sistema muy usado en los últimos años ¿por qué?

Creo que existen varios factores. Uno de ellos es que los jugadores te invitan a usarlo. Otro es la evolución de los mismos. El fútbol evoluciona en función del éxito de determinadas cosas, a veces como si fuera una moda. Hay equipos que han triunfado en los últimos años a partir de este sistema y por ello hay una idea de copiar esa idea. Tuchel en el Chelsea llega, juega con tres centrales y gana la Champions League. El Sheffield United también lo utiliza y consigue el ascenso a la premier gracias al mismo o Inglaterra en esta pasada Eurocopa. A partir de ahí estudias qué hay detrás entendiendo que es algo contextual. El ejemplo más cercano lo tenemos en nuestra liga. En Championship como mínimo el 50% de los equipos juegan con tres centrales.

-Has coincidido con entrenadores como Juan Carlos Garrido, Valverde o Bielsa ¿Hay alguna influencia de ellos en cómo trabaja actualmente?

Hay un poco de todo. Cuando me vinculo al fútbol profesional estaba Pellegrini en el Villarreal y era un equipo con clara vocación ofensiva. También surge aquel Barcelona de Guardiola y luego la selección española con el famoso ‘tiki-taka’. Entonces te construyes en esa cultura y ves que eso funciona, que la ‘marca España’ se asocia con eso. Uno se construye a partir de entender esa forma de juego más que con los entrenadores que has tenido.

“En Inglaterra se fomenta que el aficionado vaya al estadio”

Carlos Corberán, entrenador del Huddersfield

-En Inglaterra ahora da la sensación que la Premier es más de los entrenadores que de los jugadores. ¿Cree que es así?

Sin ser un experto en la Premier, creo que es una mezcla de ambas. Ahora mismo la liga probablemente reúna a los mejores entrenadores del mundo. También la propia competición ha invertido mucho en mejorarla, tanto a nivel de jugadores como de entrenadores. Por lo que ese conjunto siempre va a tener un buen resultado, tal y como se está viendo.

-¿El nivel del Championship es superior al de la Liga Smartbank?

Diría que son diferentes. Sí es verdad que en el Championship hay parón internacional porque hay muchos jugadores que van con sus selecciones. Luego como consecuencia de la evolución de la Premier League crece a nivel futbolístico el país. Lo que sí veo es que Inglaterra es un país con una gran devoción futbolística.

-¿En qué sentido?

Ir al estadio forma parte de la rutina de vida del seguidor del fútbol. Eso el país lo ha protegido mucho y se siente como una forma de vida. Por ejemplo los partidos de las cuatro los sábados del Championship no es televisado. ¿Por qué? Porque se fomenta que el aficionado vaya al estadio y mantenga la tradición. Luego tampoco es una liga que para en Navidad, porque se busca que el aficionado coma con la familia ese día y luego vaya a ver el partido. Hay un respeto por una tradición en la que lo futbolístico forma parte de la vida de una persona. Y se conserva. No solo ocurre en la Premier y en el Championship, también pasa igual en la League One o League Two.

Coaches' Voice | Ni un día perdido
Carlos Corberán en una sesión de vídeo. Imagen: The Coaches Voice

-Luego está también el factor donde hay muchos clubes históricos que militan en categorías inferiores.

Claro. Ahora ves a clubes históricos que hace poco estaban en la Premier y que actualmente juegan en League One o League Two. Por problemas económicos quizá no están en la categoría que deberían, pero su masa social mantiene el vínculo con el club. Mira el Sunderland, un club histórico o el Nottingham Forest, que ha ganado Copas de Europa. Luego también es verdad hay muchos equipos en Championship que al haber estado en Premier se les ha dotado de infraestructuras, especialmente en cuanto a la calidad de los estadios.

-¿Desde allí cómo ve la situación actual del fútbol español?

Creo que debe seguir siendo un referente. Si es verdad que la Liga ha perdido a jugadores con mucha visibilidad a nivel mundial, pero se ha preocupado en que eso no suponga un déficit de calidad. Hay partidos muy bonitos de ver, con grandísimos entrenadores.

-¿Qué es lo que más le llama la atención? ¿Se queda con alguno en especial?

Por ejemplo llevo siguiendo desde hace mucho tiempo a la Real Sociedad de Imanol Alguacil. La situación en la que están ahora es consecuencia del trabajo que llevan haciendo desde hace varios años. También me gustan los equipos de Marcelino, donde se ve que sus equipos son de autor, o los de Simeone, quien siempre imprime esa competitividad. También ver cómo el Real Madrid es cada vez un equipo marcado por sus futbolistas, seguir la evolución del Barcelona, la armonía del Betis de Pellegrini…En España hay muchas cosas bonitas de ver.

-Casi todos los entrenadores que menciona entienden el fútbol de forma diferente y aún así sabe sacar algo de ellos.

Hay una parte muy buena en cada uno. Seguramente es imposible estar ahí si no eres un especialista en algo concreto. Una cosa es lo que nosotros somos y otra lo admirable que es ver lo bien que determinados entrenadores hacen las cosas. Para mí mantenerse en el fútbol profesional no es coincidencia es consecuencia. Otra cosa es con lo que uno se identifica más. Pero cuando uno ve que un entrenador hace una cosa muy bien hecha para mí tiene mucho mérito, porque eso es fruto de la convicción del entrenador  y mucha capacidad de convencer en hacerla. Cuando unes determinación y convicción para mí es que hay un gran entrenador detrás. Valoro los equipos de autor, esos equipos que tienen mucho que ver en lo que el entrenador es.

“Para un entrenador lo que más desgasta es estar inactivo. Mi objetivo es llevar al Huddersfield a lo máximo que pueda en cada partido”

Carlos Corberán, técnico del Huddersfield

-Parece que vivimos en un contexto de inmediatez, donde existe poca paciencia con el entrenador ¿Por qué?

La destitución es la cara más negativa del entrenador cuando estamos en activo y la más esperanzadora cuando estamos inactivos. Al final hay muchos más entrenadores que equipos. Es una profesión que tiene en la destitución el lado más lado pero a la vez el necesario para volver. En cuanto al por qué, creo que hay clubes que son más de proyectos y otros más inmediatistas. Hay clubes que tienen muy claro lo que quieren y entienden que el proyecto requiere de un tiempo. Luego hay otros que entienden que tienen los recursos para tener éxito y si ven que no los tienen se asombran porque no alcanzan ese éxito, entonces recurren al punto débil (el entrenador). En definitiva hay unos que son más resultadistas y otros que priorizan el hecho de formar jugadores que le dan valor añadido al club en lugar de la posición clasificatoria.

-Entiendo que es más partidario de esto último.

Soy partidario de ambas cosas. Si entrenas al Real Madrid te van a dar todos los recursos y te van a pedir todo. Soy partidario de aquellos clubes donde la exigencia es acorde a las posibilidades Si uno es entrenador ya es autoexigente de por sí y uno no puede sentirse bien ante los resultados, porque la profesión va de ganar y se entiende que hay un carácter resultadista dentro de la misma.

-También habrá una parte de autocrítica.

Sí, es necesaria, como también hay un componente de confianza. Uno recibe más críticas que elogios, pero la más importante tiene que venir de nosotros mismos para mejorarnos continuamente. También no perder la confianza, porque si uno duda de sí mismo va a extender esa duda a su entorno y a todo lo que hace.

-Es muy joven todavía (38 años) pero llevas diez años vinculado al mundo del entrenador ¿desgasta mucho?

En nuestra profesión lo que más desgasta es estar inactivo. Y creo que nos pasa a todos. Entré en el Villarreal con 23 años y los peores momentos que he tenido han sido cuando no he estado entrenando. Ser entrenador desgasta porque es impredecible saber cuándo vas a entrenar de nuevo.

-En esos periodos de inactividad que mencionas, al final pasas de un ritmo vertiginoso a la tranquilidad casi absoluta. ¿Cómo se gestiona?

Cuando uno está inactivo tiene ansiedad por poner en práctica lo que aprende. A mí me ha costado asimilarlo, y es lo que más he sufrido. Preparar un partido cada dos días tiene desgaste, con todo lo que ello conlleva, pero tiene un componente adictivo que uno necesita también. Es un proceso muy intenso y muy bonito y cuando uno no lo tiene lo añora mucho porque de repente las semanas pasan como si fueran días pero cuando estás inactivo las semanas pasan como meses o años.

-Ya lo han hecho últimamente viniendo del Championship Karanka o Xisco recientemente. ¿Se ve entrenando en la Premier League en unos años?

Desde que vivo mi sueño de ser entrenador trato de no proyectar mi vida más allá de dos meses. Porque ir más allá es solo generarse frustración y falsa expectativa. La vida te enseña a no proyectar. A dos meses vista te diría que me gustaría ver a un Huddersfield lo más competitivo posible y ver que mis futbolistas superan sus propios límites. Donde luego me lleva la vida no lo sé, espero que sea por el mejor camino. Mi objetivo es llevar al Huddersfield a lo máximo que pueda en cada partido.

¿Y entrenar en España? ¿No lo echa de menos?

Lo que echo de menos es no estar en activo. Me he acostumbrado a vivir en el extranjero y llevo mal estar en mi ciudad cuando estoy en activo. Cuando tiene un sentimiento sobre esta profesión, creo lleva mal estar inactivo, por encima incluso del lugar donde estés. Me encanta España y lo disfruto mucho cuando voy. Al no estar allí hace que cuando voy cada momento sea único y lo valoro mucho, pero también he tenido malos momentos allí cuando no he podido entrenar. Y esos no se olvidan.

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